El hombre más elegante del Condado

Algunos de los recuerdos más pintorezcos de mi infancia incluyen la imagen impecable de mi papá. Desde desayunar en la mañana, mientras lo observaba poner en orden su atuendo, hasta recibirlo en la noche, tan bien puesto como cuando lo vi salir.

Siendo el menor de tres hermanos, mi infancia estuvo matizada por un particular deseo de ser grande. Curiosamente, lo que más recuerdo de ese sentimiento infantil, era querer ser como mi papá.

Después de treinta años trabajando en tiendas de moda masculina, mi papá no vacila en contar sobre el interés que esta industria despertó en mi a temprana edad. Durante los veranos, era común pasar los días en la tienda en la cual él fungía como gerente, mientras me daba tareas para hacerme sentir como parte de la plantilla. En otras ocasiónes, visitarlo requería estar sumamente presentable.

Cuando comencé a trabajar a tiempo parcial, mi papá me regaló mi primer traje, de una casa muy respetada. Muchos años después, hay un elemento de nostalgia por el cual mantengo ese traje en mi guardarropas, aunque ni siquiera me sirve. Se trata del aprecio por el sacrificio, por el tiempo invertido en inculcarme su sabiduría, y el simbolismo de haberme pasado un futuro, aún cuando probablemente ni el, ni yo lo veíamos así.

A lo largo de mi vida, decenas de personas me han comentado de manera positiva sobre su estilo, personalidad y profesionalismo. A su vez, he sabido de algunas que se atreven a decir sin reparo, que es el hombre más guapo del Condado. Para mi, las cualidades que hacen a mi papá especial son parecidas a las que describen un buen traje: elegante, alta calidad, sofisticado, auténtico, y hecho en Italia.

Es interesante como algunos principios que guían la moda masculina tradicional son aplicables a la vida misma. Estos se enfocan en la importancia de la calidad; la dedicación; la atención a los detalles; y la necesidad de mantenernos en constante evolución.

Pero aún más interesante es ver como estos principios siempre jugaron un papel en su manera de ser padre. Con una elegancia muy natural, su ejemplo estuvo siempre de acorde a sus enseñanzas.

Lo que hace grande a un papá no se mide en una escala de salario, diplomas, o pertenencias, sino en la suma de sus actos. Este día de los padres reconozco a un hombre que siempre estuvo ahí, y nunca pasó de moda: Mi papá, un verdadero clásico.